A partir de 2018, fecha cuando llegó a la Presidencia de la República el movimiento política autollamado de la Cuarta Transformación, la economía mexicana se despegó de la estadounidense, lo que se tradujo en un menor ritmo de crecimiento, debido a la incertidumbre no sólo por la futuro del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, sino también por la falta de inversión y de un marco jurídico que otorgue certeza a las inversiones, alertó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
Por medio de un reporte, el organismo refirió que durante más de 15 años, el crecimiento de la economía mexicana estuvo directamente correlacionado con la de Estados Unidos, incluso, apunta la institución, siempre estuvo ligeramente por arriba del reportado para aquel país.
Sin embargo, en 2018 se da un quiebre significativo al deteriorarse el clima de negocios detonado por la cancelación del aeropuerto de Texcoco.
“A partir de ese momento, México empezó a crecer a un ritmo mucho menor que Estados Unidos; después de la caída pronunciada por la pandemia, México no ha recuperado su ritmo de crecimiento; se muestra como México se ha estancado mientras que Estados Unidos muestra un crecimiento fuerte”, apuntó.

El IMEF destacó que el Tratado de entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), ayuda a un mayor crecimiento, pero advirtió que hay otros factores cruciales complementarios para impulsar al crecimiento como lo son la generación de confianza, y contar con un marco jurídico y regulatorio confiable y estable.
“Sin esas condiciones, el IMEF reitera una vez más que la inversión privada no fluirá, y el país no crecerá al ritmo que debiera hacerlo; asimismo, la inversión en infraestructura tiene que reactivarse a través de inversiones que tengan un efecto multiplicador y no en proyectos aparentemente vistosos que no aportan mucho a la economía y que pierden dinero”, agregó.
En ese contexto, también alertó que una de las mayores preocupaciones es que la aviación comercial en la CDMX se perfila hacia un colapso en un par de años por la ausencia de una infraestructura aeroportuaria segura, suficiente, amplia, funcional y moderna.
“El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe ángeles (AIFA), juntos sencillamente no podrán satisfacer la mayor conectividad y crecimiento de pasajeros que se proyecta a futuro.
“Consideramos que en la discusión pública y en las posturas del sector privado sobre infraestructura, la consideración de un nuevo aeropuerto es fundamental. Si bien no hay un espacio geográfico cercano para un proyecto tal, valdría la pena re explorar a Texcoco para evaluar la viabilidad legal y del terreno. Desde luego es un proyecto de largo plazo (5 a 7 años) pero no iniciarlo a la brevedad implicará un serio obstáculo al crecimiento económico futuro”, sentenció el IMEF.
